26 de diciembre de 2011

4. EXPERIENCIAS DE APRENDIZAJE CON ALUMNOS

En este espacio voy a referirme a las actividades que llevé a cabo durante mis periodos de prácticas:

Con las prácticas me enfrenté por primera vez a un aula lleno de niños que no me conocían. Menos mal que estaba la tutora. A la hora de realizar actividades en el aula la primera dificultad que me surgió fue la vergüenza. Al principio me costaba muchísimo dirigirme a los niños en grupo. De forma individual no he tenido ningún problema, pero a la hora de llamar su atención y hablar a todos a la vez tuve bastantes problemas. La primera vez que intenté dirigir el corro me quedé en blanco y no podía articular palabra. Mi tutora tuvo que retomar la actividad. Con su ayuda y la de los niños poco a poco fui superando este miedo. La prueba de fuego llegó el día que representamos la obra de teatro delante de toda la escuela. Aunque en los momentos previos estuve nerviosa y asustada pude realizar mi papel y finalmente la obra fue un éxito.

Otra dificultad que me surgió fue que sentía que me faltaba mucha base teórica a la hora de evaluar si una actividad era apropiada para la edad de los niños. Allí me explicaron que lo que me pasaba era completamente normal, ya que en muchos aspectos la experiencia es fundamental. El ejemplo más evidente fue cuando intenté llevar a cabo la actividad de poner un disco con sonidos de animales y los niños debían imitarlos. Los mayores siguieron el juego, pero la mayoría imitaban a sus compañeros o hacían otra cosa que no tenía nada que ver.

Mis primeros días de prácticas fueron un poco caóticos para mí. En vez de trece niños me parecían veintiséis. Intentaba hacer algo útil pero no sabía ni por donde empezar. Tardaba mucho en asear a un solo niño, y me desesperaba intentando ponerles los zapatos a todos. Pronto comencé a superar esta dificultad, gané velocidad, empecé a organizarme mejor y lo más importante, empecé a disfrutar de lo que hacía.

La primera vez que un niño se hizo una herida en el aula me asusté mucho, me puse muy blanca y no reaccioné. Ésta, como las dificultades anteriores, también la superé y aprendí que lo más importante es estar tranquilo y evaluar correctamente qué hacer en cada caso. Mi mayor éxito fue superar las dificultades que encontré.

Durante el segundo periodo de prácticas mi participación en el aula fue bastante reducida. Lo cierto es que mi tutora era funcionaria en prácticas y durante mi estancia esperaba la visita del inspector, por lo que prefería llevar ella sola la clase. Una vez recibida la visita me permitió hacer algunas cosas en el aula. Mi participación se limitó prácticamente a dirigir la asamblea y explicar la ficha.


En estas dos actividades he tenido una gran evolución desde el primer día hasta el último. Al principio me ponía muy nerviosa y no era capaz de encontrar las palabras adecuadas para que me entendieran. La clase se me iba de las manos y los niños dejaban de prestarme atención. No era capaz de que se respetaran los turnos de palabra y me sentía bastante mal. He de decir que están acostumbrados a los castigos y a que la maestra alce la voz, pero como creo en otra forma de educar me propuse no hacer lo mismo.

Poco a poco fui desarrollando estrategias para conseguir mantener su atención. Si les veía algo distraídos o hablando comenzaba a cantar una canción. Para los niños que no lograban centrarse en la tarea propuse que entre todos intentáramos descubrir por qué era y buscar así soluciones conjuntas. Intentando explicar las fichas me di cuenta de lo difícil que es intentar que 25 niños hagan algo que ni siquiera tú crees importante. Muchas veces propuse a la maestra actividades relacionadas con la unidad didáctica del libro, pero aunque le gustaban e intentaba que yo las pudiera llevar a cabo nos faltaba tiempo.

Uno de los primeros días tocaba hacer una ficha en la que los niños tenían que poner su peso, su altura y la talla de sus prendas de ropa. Mi tutora decidió que se inventaran el peso y la altura pero como yo comía en casa me comprometí a llevar por la tarde una báscula y dos metros. A los niños les encantó, pero la novedad, además del hecho de poder estar levantados y hablar entre ellos hizo que se pusieran muy nerviosos y que acabaran corriendo y gritando por la clase sin control. Mi tutora suspendió la actividad y se enfadó mucho. Según ella quedaba clarísimo que era imposible realizar este tipo de actividades con los niños. Yo creo que el problema es la falta de costumbre. Si se hiciera una actividad diaria los niños aprenderían a comportarse durante el desarrollo de las mismas. Todos terminamos muy decepcionados.

Mi periodo de prácticas coincidió con dos unidades didácticas: El final de “¿Dónde trabajan?” (Profesiones) y “¿Cómo podemos comunicarnos?” (Los medios de comunicación). Para ésta última propuse fabricar una televisión y preparar “El informativo del zoo” Esta actividad consistía en redactar noticias sobre sucesos ocurridos en un zoo y contárselas a los niños de 5 años B (la clase de al lado). Mi idea era redactarlas entre todos jugando con el absurdo y que fueran algo como: “El elefante, harto de discutir con su vecina la jirafa por que le tapa el sol le ha anudado el cuello y la podre jirafa sufre una profunda afonía” A la maestra le pareció una buena idea. Estuve 3 días fabricando la televisión pero sin disponer de un rato para preparar el informativo.

Finalmente en un espacio libre entre ficha y ficha la maestra decidió repartir unas láminas con dibujos y que los niños tuvieran que contar lo que veían en ellas. Pusieron mucho interés ya que llevaban tiempo viéndome trabajar en la televisión y estaban muy ilusionados. Pero la mayoría se ponían muy nerviosos y no se les ocurría qué contar. Sentí que mi actividad se hacía a medias.

Otra actividad que realicé fue la decoración del aula con motivo de la primavera. Como no había mucho espacio libre en las paredes y disponía de 45 minutos para hacerlo llevé al cole siluetas de flores para que los niños las pintaran y recortaran. También llevé la palabra PRIMAVERA. La tutora dijo que los niños debían hacer un dibujo libre sobre la primavera y ponerlo en la pared. Se esmeraron mucho y se divirtieron mientras lo hacían.